
En la publicidad exterior, las pancartas con colores desvanecidos no solo son feas, sino que también afectan negativamente los márgenes de ganancia. Si se utiliza PVC o lona recubierta en procesos de impresión por UV offset, flexografía o serigrafía, lo importante es saber cuántos años puede resistir esa capa de tinta antes de que cambie de color. La respuesta no depende tanto de las características de la tinta como de la energía aplicada durante el proceso de curado y del grado en que los fotoiniciadores realizan su función.
Esto es lo que realmente importa desde el punto de vista técnico.
Para garantizar la durabilidad en entornos exteriores, la lámpara debe emitir una luz espectral estable en las longitudes de onda que absorben los fotoiniciadores, generalmente 365 nm y 385 nm. Además, la intensidad de la luz debe ser suficiente para penetrar las capas pigmentadas. Las lámparas se seleccionan según la intensidad de luz en el plano del sustrato (mW/cm²), la energía total suministrada (mJ/cm²) y qué tan estable es esa intensidad a lo largo del tiempo. Una lámpara de mercurio de alta presión con reflector dicróico concentra la luz en el rango de 365–395 nm, lo que permite una curación más profunda y evita que la superficie quede blanda en el interior.
Para tintas pigmentadas, se recomienda utilizar una intensidad de 800–1200 mJ/cm² en el sustrato. Esto asegura una conversión superior al 90% y evita que los monómeros no reaccionados se vuelvan amarillos bajo el sol.
Por qué este enfoque funciona bien en las pancartas.
Las tintas para uso exterior contienen pigmentos que absorben los rayos UV. Si el proceso de curado no es adecuado, los fotoiniciadores y oligómeros restantes se degradan, lo que provoca decoloración en cuestión de meses. Al elegir correctamente la lámpara y el reflector, se puede completar la polimerización en una sola pasada, incluso a velocidades de 100–150 m/min. De esta manera, se obtiene una capa resistente a la abrasión y a los solventes.
Pruebas de envejecimiento acelerado en QUV-A (340 nm) y xenón demuestran que las capas de tinta UV completamente curadas en lona recubierta pueden mantener su color y brillo durante más de tres años, siempre y cuando se verifique la intensidad de la luz con un radiómetro espectral y se mantenga la intensidad dentro de un margen de ±5% del nivel inicial.
Algunos detalles importantes que no se pueden pasar por alto:
La intensidad de la lámpara disminuye a medida que los electrodos se desgastan y el mercurio se agota. Es necesario cambiar las lámparas después de 1000–1500 horas de uso para garantizar una durabilidad constante. También hay que verificar la tolerancia térmica del sustrato: el PVC se deformará si la carga de infrarrojos es demasiado alta. Utilice envolventes de cuarzo sin ozono y asegúrese de que el reflector esté bien alineado para evitar sombras cerca de la cabeza de impresión.
Ajuste el espectro de la lámpara según la química de la tinta. Use 365 nm cuando necesite una curación más profunda, y 385–395 nm para una curación más rápida de la superficie con menos calor. Verifique esto con la curva de absorción de los fotoiniciadores proporcionada por su proveedor de tintas.