
Hablemos sobre nuestras bombillas UV a base de mercurio estándar. Fabricamos estas bombillas con un único propósito: hacer que sus líneas de impresión y recubrimiento industriales funcionen sin problemas. Estas bombillas convierten la energía eléctrica en radiación UV de onda corta; esa es la “magia” que permite que las tintas UV se endurezcan al instante.
Ajuste correcto de la potencia
Lo importante con las bombillas a base de mercurio es que son muy exigentes en cuanto a la tensión y la potencia necesarias para mantener estable el arco eléctrico. Utilizamos vapor de mercurio de alta pureza para lograr una longitud de onda constante, de unos 254 nm. ¿Por qué es importante esto? Porque esa longitud de onda es la que permite que los rayos UV penetren profundamente en la tinta. Si intentas usarlas con una potencia inferior a la recomendada, enfrentarás problemas: la tinta no se endurecerá adecuadamente. La superficie parecerá seca al tacto, pero la base seguirá siendo pegajosa. No es una buena opción.
Calor y vidrio
La bombilla está envuelta en cuarzo de alta transmisividad. Lo utilizamos porque puede soportar el calor sin agrietarse y permite que los rayos UV pasen sin ser bloqueados. Pero hay que ser realistas: estas bombillas se calientan mucho. Debes asegurarte de que tus ventiladores o sistemas de enfriamiento funcionen correctamente. Si el revestimiento de cuarzo se sobrecalienta, la bombilla se quemará rápidamente, o peor aún, el vidrio podría deformarse. Manténla fría y durará más tiempo.
Conexión e mantenimiento
Hemos diseñado estas bombillas para que sean fáciles de reemplazar. Nadie quiere pasar horas tratando de conectarlas. Por eso hemos mantenido las dimensiones de los conectores precisas, de modo que se ajusten perfectamente. Un consejo útil: mantén un programa regular de limpieza del revestimiento de cuarzo. Si el polvo o las salpicaduras de tinta llegan al vidrio, se crean puntos calientes que pueden dañar la bombilla. Una rápida limpieza te ayudará a evitar fallos prematuros. Y antes de encender una nueva bombilla, verifica bien los ajustes del balasto. Si la tensión suministrada por el balasto no coincide con la especificación de la bombilla, esta no se encenderá o su vida útil se reducirá drásticamente.