
Mantener sus textiles impresos limpios con luz UV-C
La mayoría de las personas piensan que las bombillas UV-C sirven únicamente para limpiar el aire. Pero en el mundo de la impresión textil de alta calidad, estas bombillas son realmente indispensables. Las utilizamos para eliminar los microbios que afectan la adherencia de la tinta o, peor aún, que dañan la tela misma. Si planea comprarlas en grandes cantidades, probablemente tenga intención de integrarlas directamente en su línea de producción.
Cómo funciona realmente
La ciencia (de forma simplificada)
Estas bombillas funcionan mejor a una longitud de onda de 253.7 nm. Esa longitud de onda es capaz de destruir el ADN de los gérmenes. Lo mejor es que se obtiene una tela limpia, sin necesidad de usar químicos líquidos. No hay sangrado de tinta ni deformación de la tela; simplemente, un material limpio. Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza para los tubos, ya que el vidrio normal absorbería toda esa energía antes de que llegue a la tela.
Velocidad, calor y los compromisos que implica
Aquí es donde las cosas se complican. Hay que equilibrar la cantidad de energía utilizada con la velocidad a la que se mueve la cinta transportadora. Si desea acelerar el proceso, necesitará bombillas de mayor potencia para mantener una intensidad suficiente de luz. Pero hay un problema: estas bombillas se calientan mucho. Si los ventiladores de refrigeración no son suficientes, las bombillas se sobrecalentarán y su capacidad de emisión de luz disminuirá. Es importante controlar la temperatura alrededor de las bombillas. Es una verificación sencilla, pero evita que las bombillas se dañen prematuramente.
Mantener las bombillas en buen estado
Hemos diseñado estas bombillas para que puedan reemplazarse fácilmente, así no pierde tiempo en instalaciones complejas. Pero hay algo importante: no puede saber si una bombilla UV-C está agotándose solo mirándola. La luz es invisible. No verá que la luz se vuelve más tenue, pero después de unos 8,000 horas, generalmente se habrá perdido entre el 10% y el 20% de su capacidad de emisión de luz.
No adivine. Registre las horas de uso en un calendario o utilice un radiómetro UV para verificar la verdadera intensidad de la luz.
Un último consejo: Conéctelas a un balasto dedicado. Esto protege los filamentos de esos picos de voltaje que pueden dañarlos rápidamente.