
En las líneas de producción automotriz, las piezas recubiertas con polvo requieren un acabado que no se agriete y que pueda resistir la acción de los disolventes, sin causar retrasos en el proceso completo. Los rayos infrarrojos sirven para calentar el sustrato, pero es la lámpara UV de alta potencia la que realmente realiza el trabajo, ya que provoca la activación total de los fotoiniciadores. Si la lámpara no cumple con sus funciones, se obtienen superficies pegajosas, lotes rechazados y un desperdicio excesivo de energía.
Lo que es importante desde el punto de vista técnico
Elegimos lámparas de vapor de mercurio con una emisión espectral estable en 365 nm y 385 nm, lo cual permite que funcionen correctamente con los fotoiniciadores presentes en las tintas UV y los recubrimientos transparentes. La intensidad de irradiación debe ser de al menos 800 mW/cm² sobre la superficie del sustrato, y la densidad de energía entregada debe estar entre 500 y 800 mJ/cm² para lograr una conversión óptima. Los revestimientos de cuarzo, los reflectores dicróicos y los diseños sin ozono garantizan una emisión constante y evitan que el calor afecte negativamente a los sustratos que no pueden soportarlo. La vida útil de las lámparas es de 1,500 a 2,000 horas, con una caída en la emisión inferior al 5%. Además, ajustamos la longitud del arco eléctrico, la densidad de potencia y el tipo de conector según las características de su prensa.
Por qué funciona en la práctica
En los procesos híbridos de secado automotriz, los rayos infrarrojos elevan la temperatura de las piezas, lo que reduce su viscosidad y ayuda a que el recubrimiento se aplique uniformemente. Al mismo tiempo, la lámpara de mercurio permite una curación rápida de la superficie. El resultado es un acabado uniforme y resistente a los arañazos. Además, los tiempos de ciclo se reducen en hasta un 40%, y se consume menos energía en comparación con los hornos térmicos tradicionales. En cuanto a la impresión, el mismo control espectral permite cambiar entre diferentes métodos de impresión sin necesidad de realizar ajustes: 365 nm para tintas de impresión por serigrafía con altas concentraciones de pigmentos, 385 nm para filmes flexibles en impresión flexográfica, y un ancho de espectro estrecho para garantizar estabilidad en materiales sensibles al calor.
Algunos detalles importantes en el lugar de trabajo
Las instalaciones híbridas requieren una posición precisa de las lámparas; de lo contrario, se producirán sombras y la zona caliente podría dañar el sustrato. Es necesario verificar la tolerancia del sustrato a la intensidad de irradiación y asegurarse de que los reflectores estén bien alineados durante la instalación. Si la lámpara funciona a una voltaje inferior al nominal, se espera que la emisión disminuya entre un 10% y un 15%. Por lo tanto, es importante planificar los cambios de lámparas durante los periodos de producción para evitar sorpresas.