
En el caso de las tarjetas de crédito, el calor es el enemigo silencioso. Una vez que el sustrato comienza a acercarse a su punto de distorsión térmica, se producen deformaciones, delaminación y desviaciones en la alineación de los elementos impresas. La tasa de producción disminuye significativamente.
Hemos desarrollado una lámpara de curado por UV para la impresión de tarjetas de crédito, cuya energía se dirige directamente al fotoiniciador, y no al montón de tarjetas.
Lo que realmente importa Se trata de una lámpara de vapor de mercurio de alta presión, ajustada para emitir luz en un rango espectral centrado en 365 nm. Esta longitud de onda coincide con los picos de absorción de los fotoiniciadores utilizados en las tintas UV, lo que permite que la reticulación ocurre rápidamente, evitando al mismo tiempo el efecto del calor infrarrojo.
La intensidad lumínica máxima está ajustada para garantizar una densidad de energía constante a lo largo de toda la superficie a imprimir. El reflector utiliza un recubrimiento dicróico: refleja los rayos UV y permite que el calor pase a través, alejándose del sustrato. La intensidad lumínica permanece estable dentro de un margen de ±3% durante toda la vida útil de la lámpara, lo que asegura que el proceso de curado sea consistente.
Por qué funciona en materiales sensibles al calor Con estos sustratos, es crucial mantener la geometría de las piezas impresas estable. El método de curado “frío” mantiene la temperatura del sustrato lo suficientemente baja como para proteger su integridad dimensional, incluso en casos donde se requieren tolerancias muy precisas o estructuras multicapa.
Esto significa una mayor tasa de éxito en la primera impresión, menos productos defectuosos y una velocidad de curado que permite que la impresora siga funcionando sin interrupciones. Además, se reduce el consumo de energía, ya que no se pierde potencia calentando todo el montón de tarjetas.
Qué debe tener en cuenta No es opcional ajustar la salida luminosa de la lámpara de acuerdo con las características químicas del fotoiniciador utilizado en la tinta. Es necesario utilizar un radiómetro espectral para verificar la dosis de luz en la superficie de impresión.
También es importante planificar tiempos de calentamiento adecuados para lograr una salida luminosa estable, y programar mantenimientos periódicos del reflector para mantener la intensidad lumínica constante. La lámpara no genera ozono, pero aún así se necesita una buena ventilación y protección contra los rayos UV. Es necesario manejar adecuadamente el calor reflejado y la exposición a los rayos UV.